Yo, Alan


posted by Karen

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Este es un artículo que escribí hace varios años...Como introducción, tengo que decir que Alan Greenspan es uno de los personajes del mundo financiero que más admiro. De hecho, el nombre del archivo en que está guardada esta nota en mi PC se llama Mentor Alan. Los que me conocen, estarán asintiendo en este momento. Ahora que le queda medio año en su cargo, lo publico en este blog como un homenaje. Para que muchos que no lo conocen, puedan saber algo más de la vida de una de las personas más influyentes en la economía mundial. Aquí va.


Yo, Alan
¿Hay vida antes de Alan Greenspan? Si hacemos una encuesta y preguntamos quién fue el anterior presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), ¿cuántos sabrían la pregunta?
¿Quién es este hombre que no concede entrevistas ni da conferencias de prensa, pero que es capaz de detener a Wall Street con sus crípticas palabras? Un hombre cuyos movimientos constantemente están siendo analizados por cada agente financiero de este planeta, que ha sobrevivido a tres administraciones, tanto republicanas como demócratas, y que es considerado el segundo más poderoso de Estados Unidos después del Presidente.
Pocos saben que este hombre cambió la música por las matemáticas, que toma sus decisiones en la bañera y que es una de las figuras más populares de la vida social de Washington.
Alan Greenspan nació en Washington Heights, Nueva York, el 6 de marzo de 1926. Hijo único, cuando tenía cuatro años sus padres se divorciaron y su madre Rose se convirtió en su mayor apoyo. De ella heredó su amor por la música, que le llevó a ingresar a la famosa Juilliard School en Nueva York.
Eran los ’40, cuando el swing y el jazz dominaban la atmósfera musical, y por un año tocó con la banda de Henry Jerome. Años más tarde volvería a reunirse con el manager del grupo, Leonard Garment, con quien daría el giro decisivo en su vida y de paso la vida de los agentes financieros internacionales.
Greenspan tocaba el saxo, la flauta y el clarinete, pero lo que realmente amaba era la música barroca, pero poco a poco, sus pasos se encaminaron hacia los números. Ingresó a la Escuela de Comercio de la Universidad de Nueva York (NYU) de donde se graduó con honores (¿alguien esperaba menos?), summa cum laude con grado en economía. Obtuvo su master en 1949 y posteriormente se trasladó a la Universidad de Columbia para trabajar en su doctorado. Pero el dinero comenzaba a escasear y Greenspan debió abandonar sus estudios para entrar a trabajar en el National Industrial Conference Board.
En 1952 se casó con la pintora Joan Mitchell, matrimonio que duró menos de un año. Pasarían dos décadas hasta encontrar a quien es su actual esposa, la periodista Andrea Mitchell. Antes de ello y, a pesar de lo que muchos puedan pensar, Greenspan se dedicó a disfrutar de la vida social y de su popularidad con las mujeres.
A mediados de los ’50 se unió a William Townsend para crear una compañía consultora financiera, y fue recién en 1966 cuando se reencontró con Garment. La senda hacia Washington estaba trazada.

Camino hacia la FED
Leonard Garment fue la clave de la llegada de Greenspan al mundo político. Era el asesor de la campaña presidencial del entonces candidato Richard Nixon, con quien de inmediato se hicieron buenos amigos. Así se convirtió en su director de estudios políticos, pero sólo dos semanas después de ser nombrado presidente del Consejo de Asesores Financieros del Presidente Nixon, en 1974, este debió dimitir a causa del escándalo Watergate.
Greenspan no retornó a Nueva York. Se había ya ganado un nombre en la capital, y el ahora Primer Mandatario, Gerald Ford, no lo dejó ir y lo confirmó en su puesto, en el que se mantuvo hasta 1977. Ese año obtuvo también su PhD en la Universidad de Nueva York.
Pero al llegar el demócrata Jimmy Carter a la Casa Blanca, Greenspan retornó a su oficina de Wall Street junto a su socio Townsend, hasta que Ronald Reagan le ofreció presidir la Comisión para la Reforma del Sistema de Seguro Social (1981-1983). Retornaba a Washington para no volver atrás.
Fue Reagan quien lo nombró presidente de la Reserva Federal en 1987, puesto en el que ya lleva cuatro períodos. A pocos meses de asumir y tras su primera y última entrevista concedida a un medio de comunicación, Wall Street vivió el llamado Lunes Negro. El 19 de octubre de 1987 el Dow Jones se desplomó 508 puntos.
Greenspan no estaba en Washington. “¿5,08%?”, preguntó a sus asesores. Y agregó, “no es tan terrible”...”No, señor presidente”, le respondieron. “508 puntos”. Al día siguiente, la FED anunció que pondría a disposición el dinero necesario que los agentes pidieran, para que siguieran adelante con sus negocios. Así fue, y la crisis terminó tan rápido como comenzó. Había empezado la Era Greenspan.

Los presidentes pasan, Alan queda
Su principal tarea de ayer y de hoy, es mantener a raya a la inflación, aunque esto le haya costado malos ratos tanto con la administración Bush como con Clinton, quienes preferían una economía con alto ritmo de crecimiento y menores tasas de interés. Greenspan no ha dado su brazo a torcer y, hasta ahora, ha tenido razón.
Muchos consideran que George Bush padre perdió la reelección a causa de la recesión que afectó al país durante 1990-1991. La Guerra del Golfo y el ajuste monetario no fueron una buena alianza. Y así como Bush perdió por ello, Clinton fue reelegido por la confianza y fortaleza económica. Ahora que un nuevo Bush dirige el país, deberá tomar en cuenta estos consejos.
De la vida privada de Greenspan se sabe poco. Que es reservado y tiene un agudo sentido del humor. Que está presente en cada fiesta de Washington, pero absorto en su propio mundo. Que ha recibido grados honoríficos de las Universidades de Yale, Harvard, Notre Dame, Pennsylvania, Leuven (Bélgica), Wake Forest y Colgate. Que se casó el 6 de abril de 1997 con la corresponsal para la Casa Blanca de NBC Andrea Mitchell, tras 12 años de noviazgo. Que comienza el día a las 6 de la mañana con una buena taza de café express descafeinado Starbucks y un buen baño de una hora y media....
Si, tal como leen. El presidente de la FED escribe sus discursos, pelea con los números y estudia las cifras tomando un largo baño caliente, costumbre que adquirió a mediados de los ’70 para calmar sus dolores de espalda. Greenspan dice que su inteligencia está en su punto más alto a esa hora. Y dadas las decisiones que ha tomado hasta ahora, nadie le cuestiona este punto.
Un hombre sumamente privado pero a la vez extremadamente público, de gustos más bien simples que se da el lujo de tener ciertas extravagancias, como camisas bordadas con su monograma. Y que, a poco de terminar su quinto período como presidente de la FED, tiene como tarea no sólo dirigir a la economía americana nuevamente hacia la cúspide, sino también a la economía del mundo.
Y, a propósito, el anterior presidente del FED fue Paul Volcker.

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