Querido Diario


posted by Karen

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Esto de escribir un blog me recuerda a lo que eran las “agendas” durante mis años de colegio. El antiguo diario de vida con candado y tapas gruesas fue reemplazado por la Pascualina, y en ella escribíamos los relatos de nuestras vidas. La pelea con la amiga, los nervios por la prueba del lunes, la última o próxima fiesta, si él nos había saludado o no.
Pero no se trataba sólo de escribir. La idea era llenarla de recuerdos y recortes, y había algunas agendas más populares que otras. Uno le prestaba la agenda a la amiga, que escribía en ella o le hacía dibujos y viceversa y, en alguna ocasión, incluso me encontré con algún comentario no tan agradable. Que te pidieran prestada la agenda era realmente un honor.
Recuerdo esto porque tener mi blog me da esa misma impresión. Hay páginas y escritores populares, y tenemos el espacio para hacer comentarios de los post que más nos llegan o nos parecen entretenidos. Y también recibimos comentarios o aparecemos linkeados en alguna página.
Pero no recibir un comentario, o comentar sin tener respuesta, puede ser el equivalente a que no te pidan la agenda y sentirse la menos popular del curso. Claro, la diferencia está en que uno no puede llegar donde el sicólogo y decirle...”estoy triste, porque nadie posteó en mi blog”. Uno tampoco quiere parecer geek. Sin embargo, tal vez ese sea la causa de depresión y enfermedades siquiátricas varias de la nueva y futura generación de bloggers.
Para alguien que, como yo, recién se inicia en esto, recibir un comentario es como un premio. Alguien me lee. Y da una sensación que es mezcla de pudor y orgullo. Porque de algún modo le prestamos la agenda a alguien, sin saberlo, y exponemos un pedacito de nuestras vidas. La diferencia es que los problemas son otros, los relatos han cambiado y la prueba de matemáticas que nos daba terror se convierte en la entrega de algún proyecto que nos puede costar el trabajo. Pero la que escribe, sigue siendo la misma.

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