Querido Diario

Esto de escribir un blog me recuerda a lo que eran las “agendas” durante mis años de colegio. El antiguo diario de vida con candado y tapas gruesas fue reemplazado por la Pascualina, y en ella escribíamos los relatos de nuestras vidas. La pelea con la amiga, los nervios por la prueba del lunes, la última o próxima fiesta, si él nos había saludado o no.
Pero no se trataba sólo de escribir. La idea era llenarla de recuerdos y recortes, y había algunas agendas más populares que otras. Uno le prestaba la agenda a la amiga, que escribía en ella o le hacía dibujos y viceversa y, en alguna ocasión, incluso me encontré con algún comentario no tan agradable. Que te pidieran prestada la agenda era realmente un honor.
Recuerdo esto porque tener mi blog me da esa misma impresión. Hay páginas y escritores populares, y tenemos el espacio para hacer comentarios de los post que más nos llegan o nos parecen entretenidos. Y también recibimos comentarios o aparecemos linkeados en alguna página.
Pero no recibir un comentario, o comentar sin tener respuesta, puede ser el equivalente a que no te pidan la agenda y sentirse la menos popular del curso. Claro, la diferencia está en que uno no puede llegar donde el sicólogo y decirle...”estoy triste, porque nadie posteó en mi blog”. Uno tampoco quiere parecer geek. Sin embargo, tal vez ese sea la causa de depresión y enfermedades siquiátricas varias de la nueva y futura generación de bloggers.
Para alguien que, como yo, recién se inicia en esto, recibir un comentario es como un premio. Alguien me lee. Y da una sensación que es mezcla de pudor y orgullo. Porque de algún modo le prestamos la agenda a alguien, sin saberlo, y exponemos un pedacito de nuestras vidas. La diferencia es que los problemas son otros, los relatos han cambiado y la prueba de matemáticas que nos daba terror se convierte en la entrega de algún proyecto que nos puede costar el trabajo. Pero la que escribe, sigue siendo la misma.

Comments

Ceci said…
Sin duda que los blogs personales, como el tuyo y el mío, se asemejan demasiado a un diario de vida. Cada uno es la expresión única e irrepetible de su autor, quien muchas veces escribe para sí mismo, pero también para el resto. No quieres contar tooooodo lo que te pasa o sientes porque no sabes quién puede estar leyendo. Pero al mismo tiempo, te embriaga el sentirse parte de una comunidad y poder compartir ideas y vivencias con sus miembros. Esta comunidad nos da la sensación de un cuerpo vivo, creciendo a cada instante en conocimiento e información compartida, muchas veces de manera anárquica y mágicamente irresistible.
Nata said…
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Nata said…
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Roberto said…
No sé Karen, no es tan así. Tú escribes, cuando quieras, lo que quieras y al ritmo que quieras. Y puedes escribir de lo que quieras. Es tu blog. Pero no escribir para los comentarios. Yo mismo, algunas veces, escribí algo desde lo más profundo de un bajón y me llené de comments de todo tipo, desde los más insulsos consuelos hasta los más estúpidas tallas. Hasta me salió más de alguna pelea-disculpa virtual por ahí. El querido blog a veces se convierte en ese Doctor Blogstein, un poco sin control, que se vuelve contra su amo. A veces uno busca sólo una oreja, alguien que te escuche, pero que no te llenen de frases del tipo que está nublado y ya viene el sol y cosas así. A veces uno necesita sentirse un poquito miserable un buen rato y sufrir tranquilo, que es un derecho, a lo más quieres un buen abrazo, pero no un interlocutor "comentarista" que hable todo el rato. Tú qieres expresarte, que te escuchen y listo. Hay días para consuelos y hay días para intercambio de ideas.

Sorry por la extensión.
Cariños Karen.
R.
Karen said…
Hola Roberto. Hice esta analogía a raíz de una conversación que tuve con una amiga, sobre las sensaciones que uno tenía al exponer sus ideas y recibir comentarios de gente que uno no conoce. Expuse, justamente, mis sentimientos.
No escribo por los comentarios. No es mi idea convertirme en una opinóloga blogger que lanza cualquier cosa para recibir respuesta. Al contrario, uno se expone a mil cosas, como bien dices. Podria hasta llegarme un insulto un día de estos. Así, tampoco comento en todos los blogs a los que entro. Hay cosas que a uno le llegan, y otras que pasan como si nada.
Sólo espero no haber comentado ninguna brutalidad en tu blog del tipo "mañana será otro día".
También te mando cariños y espero que entiendas este "descargo". Como buena periodista, no me iba a quedar sin derecho a réplica ;)
K-
Roberto said…
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Roberto said…
Ahora sí, están un poco marcianos los comments...
Por eso, pos, y hay días en que "mañana será otro día" estará perfecto. La cosa es que Blogstein esté tranquilo. Hay blogs, especialmente afuera que son los que escriben muchos posts "saca-comentarios". Por ejemplo, postear "Todas las mujeres son tontas e inferiores. Estoy seguro de eso"... Seguramente va a sacar 200 comentarios, pero de qué sirve? De repente vamos a leer algo aquí o en otro lado escrito desde las tripas y vas a comentar porque te nace, no porque te sientas forzada a ello. Hay gente que pasa por mi blog y deja comments, otros solo pasan, pero si los dejo pensando, de acuerdo o no con lo que leen, un par de minutos, feliz.
Es como comentar aquí, está rico el intercambio. Hay galletitas pal café?
Karen said…
Siempre habrá galletitas pal café? Y un chocolate ¿por qué no?

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