Transtortuga y mi metro cuadrado


posted by Karen

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Se que suena egoísta, pero yo no quería compartir mi metro cuadrado. He sido usuaria del metro desde que tengo memoria, pero gracias al Transtortuga, ahora me vengo en taxi a la oficina en las mañanas. Todavía no me atrevo a tomar uno de los buses verdes.
Antes nos llamaban la atención las imágenes del metro de Japón y los encargados de empujar a la gente. Ahora las vemos todos los días en nuestros noticiarios. 7 pasajeros comparten hoy cada metro cuadrado.
Y es verdad que me dan ganas de culpar a las autoridades. Sin embargo, pese a que gran parte de la culpa recae en ellos y en su falta de prever todos estos problemas y de hacer un buen diseño de recorridos, también de nosotros es la culpa. No hay cultura. La gente se sube y baja a empujones de los vagones, no da el asiento a los ancianos o embarazadas, ingresa a los buses sin pagar.
A partir de esta semana, Santiago ha vuelto a ser la ciudad del caos. Sin restricción vehicular, no hay calle que resista tanto taco y bocinazo. ¿Qué sucedería si hicieran ahora una encuesta sobre calidad de vida o la felicidad de los santiaguinos? Terminar el día de mal humor es una cosa...pero ¿empezarlo?
Lo único claro en esta historia es que, por lo menos durante 90 días más, seguiremos viendo las mismas imágenes en las noticias. Personas en los paraderos (que estéticamente son lo más feo que he visto en mi vida) a las 12 de la noche sin encontrar micro, colas para ingresar a las estaciones de metro, y todo tipo de reporteros y animadores de matinal, micrófono en mano, preguntándole a la gente si van a llegar atrasados a su trabajo o a qué hora se tuvieron que levantar.
La calidad de vida se fue a la basura. La paciencia de muchos también. Pero escuchar a las autoridades diciendo que el metro antes de Transtortuga, era un lujo... es lo que más rabia me da. En definitiva, las micros no pasan. El metro viene lleno. Los tacos son cada vez mayores. Parece que la opción es comprarse la bicicleta o andar a pie. Claro que con cuidado, para que no nos atropelle un bus oruga.