Shopaholic


posted by Karen

6 comments

Hay personas que en momentos de ansiedad comen. Yo compro. El fin de semana, podría haber dicho “Hola, me llamo Karen y soy compradora compulsiva” (aquí los shopaholic pueden responder “Hola, Karen”). A veces pienso que puede estar transformándose en un verdadero problema. Porque, en general, yo pienso mucho antes de comprar y me da cargo de conciencia hasta que, cuando me decido a abrir la billetera, veo que alguien se me adelantó y los zapatos-cartera-chaleco-disco-libro o lo-que-sea, ya no está. Luego vienen los retos de la Fanny...porque siempre me pasa lo mismo.
Comencé el viernes comprando cosméticos en MAC. Nada muy caro, pero igual reconozco que fue por tentada. Tenía ganas de salir con algo en la mano.
El sábado invité a almorzar a mi mamá. El menú: crema de tomates con queso de cabra y merquén y quiche de espinacas. El almuerzo, tan planeado y rimbombante, casi queda en el olvido después de echar a perder la masa de quiche “a prueba de tontos” que había comprado.
Después de eso, partimos las dos a vitrinear a Providencia. El bichito del consumo ahí, latente...dame cartas, dame cartas. MNG. Terminé comprando una bufanda con lentejuelas que andaba buscando hace rato, un poncho y una polera, porque “justo me falta una polera negra”. Con las manos llenas de bolsas y la conciencia bastante adolorida, me prometí a mi misma que no iba a consumir más hasta fin de mes...La promesa duró un día. Ayer pasé por el mostrador de Smashbox. Error número dos, creerle al vendedor. “Es que esa base te va a quedar espectacular”.
Así como algunos comienzan la dieta el lunes, yo parto prometiéndome ser más cauta. Como era antes. Tal vez una Agüita del Carmen me ayude a calmar la ansiedad...porque la billetera ya no aguanta más.

6 comments